
Una de las competencias más importantes que todas las personas deben desarrollar, sea cual sea su rol, es el autoconocimiento; eso a nivel laboral; pero a nivel personal, hacer una introspección y conocernos a profundidad, es la clave para todo lo demás.
Conocerse a sí mismo: qué te gusta, qué no, qué te hace enojar, qué te genera alegría, a qué le temes, si hay traumas de la infancia o recientes, tus valores, autoestima, relaciones interpersonales, tus motivaciones… Volver la mirada al interior y verse objetivamente, lo que no es fácil para todos, pero siempre estaremos los psicólogos para guiar.
Saber cuál es tu esencia es comprender dónde estás posicionado y entender cuál es el punto de partida. Y desde ahí, ahora sí, saber a dónde quieres ir, qué quieres lograr, cuánto necesitas para alcanzarlo y el tiempo real para materializarlo.
Si uno de tus objetivos es bajar de peso, por ejemplo, y conoces tu somatotipo, tu genética, tienes claro tu estilo de vida, estás claro con lo que puedes ceder o no de tu alimentación… tu proceso en lograr tu peso saludable será armonioso. De lo contrario, vivirás toda tu vida en una constante lucha con tu cuerpo. Cuando tu meta es llegar a la cima de la montaña, y conoces tus fortalezas, y aún mejor, reconoces tus temores, todos los caminos se vuelven posibles.
Hay personas que no saben a donde van y culpan al resto porque no son felices. Saber qué es lo que te mueve, visualizar lo que quieres alcanzar, hará que no te pierdas del recorrido y lo compartirás con quienes más te agraden.
Algunos consejos que pueden ayudarte:
- Escribe tus pasiones, cualidades y debilidades.
- Pide a alguien que te describa.
- Tómate un tiempo para meditar.
- Expresa tus sentimientos.
- Vive
La última es de las más importantes: cómo sabes que no te gusta subir montañas si nunca lo has hecho?. Vé y experimenta, y así tendrás criterio para decir qué si y qué no.


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