Nuestro calendario moderno presenta el año natural como un año común de 365 días o un año bisiesto de 366, importante para que el ser humano se organice de acuerdo con sus necesidades. Con él, se marcan los ciclos de las siembras, cosechas, vacaciones…
Principio de año siempre será el tiempo de planear las nuevas metas y cómo lograrlas; y diciembre un mes donde las preocupaciones disminuyen porque las personas se relajan más con la idea subconsciente de que ya no hay mucho que hacer con lo que queda.
Diciembre no debe ser solo temporada de actividades sociales, sino un tiempo de reflexión sobre el año que termina. Es el momento para ver hacia atrás y cuantificar las experiencias ganadas para evolucionar con el tiempo.
De nada sirve que hayas atravesado por los momentos más difíciles si no eres capaz de aprender y mejorar cada año.
Te recomiendo sacar un espacio para relajarte, reflexionar y meditar; hacer un recuento de todo lo que viviste, tanto positivo como negativo. Y a lo negativo, por más duro que parezca, buscarle lo positivo. Debes agradecer por cada momento vivido, enviar vibras positivas a las personas que interactuaron contigo y conservar las experiencias útiles para el futuro.
Imagina que echas en una bolsa todo lo malo, la amarras bien, y la sueltas con todas tus fuerzas al vacío. Una vez que sientas toda la gratitud, toda la descarga, di “chao 2024”.


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