Aceptación, es la clave

Hace poco, me reuní con una amiga y me contaba sobre la posibilidad de padecer TDH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). La verdad es que yo nunca se lo había analizado desde mi profesión. Tengo casi veinticinco años de conocerla y a pesar de que había notado su dificultad para mantener la atención en algunas ocasiones, que se distraía con facilidad o que era olvidadiza, simplemente nunca se lo cuestioné y nuestra relación ha sido exitosa. A pesar de no vernos con frecuencia, la amistad ha perdurado todos estos años y siempre es muy agradable compartir con ella.

A la hora de construir relaciones, especialmente las de pareja, deberíamos tener muy claro las cualidades que nos gustaría que tenga, partiendo del hecho de que si lo pides, lo puedes dar. Y como eso es un ideal, la forma de ser realistas es seleccionar cualidades que podemos aceptar y con las cuales podríamos convivir el resto de la vida. El éxito está en hacer un balance entre la ilusión y la realidad.

Hay una tendencia a idealizar a la pareja como una persona exenta de imperfecciones, es por eso que las relaciones de pareja duran poco tiempo o fracasan con los años. Y las relaciones amistosas perduran en el tiempo, porque se acepta a los amigos tal y cual son.

Es recomendable, tener expectativas realistas, reconocer que las personas no son perfectas y enfrentar desafíos, así como desarrollar un alto grado de empatía, compromiso y mutualidad.

Las relaciones de pareja son una oportunidad para el crecimiento; deben brindar espacios de tranquilidad, seguridad, acompañamiento, apoyo y admiración. Y si se aceptan esas imperfecciones, las mismas podrían ser una razón para divertirse y al mismo tiempo funcionar como equipo, donde la imperfección de uno hace que el otro brinde apoyo en esa área; convirtiendo la relación en un intercambio saludable.

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Siempre estoy atenta de lo que pasa a mi alrededor. En ocasiones, lo transcribo, y por acá te lo comparto.

Rosa