Navidad en Pandemia

Hace un poco más de un siglo, se sufrió una de las pandemias catalogada por muchos como la “madre de todas las pandemias”. Entre 1918 y 1920 se sufrió la “gripe española”. Causó la muerte de entre 10 y 50 millones de personas alrededor del mundo según la OMS. Mucho ha cambiado un siglo después, la ciencia y la medicina no son tan limitados ahora, y muchos países cuentan con servicios médicos públicos. Este año se hace historia también, y enfrentamos una de las épocas favoritas por muchos: navidad, pero en pandemia.

Hay recuerdos que son más nítidos que otros; con frecuencia, te habrás cuestionado por qué es más fácil recordar ciertos eventos. Recordamos fácilmente el nacimiento de un hijo, una boda, una graduación, un beso, un mal momento en el trabajo, el fallecimiento de un ser querido. Esto se debe a la carga emocional que lleva cada momento. Entre más emociones remueva un evento, positivas o negativas, lo recordarás con facilidad en el futuro.

Este 2020 ha sido un año cargado de emociones para todos. Ha estado lleno de cambios; para muchos buenos, para otros malos. La economía ha tenido que restructurarse, las empresas han debido reinventarse y las personas debieron aislarse. Muchos han sufrido pérdidas significativas, desde su fuente de ingreso hasta personas que aman. Pero también, hemos apreciado la habilidad del ser humano para buscar la felicidad y salir adelante a pesar de cualquier adversidad: está en sus genes la habilidad de adaptarse y evolucionar.

Y es así como hemos visto en las calles caravanas de carros, decorados con globos celebrando cumpleaños, bodas, graduaciones o visitas a los abuelos; carreras virtuales las cuales se pueden correr desde cualquier parte del mundo. Si antes algo que querías comprar no llegaba a tu casa, ahora te llevan hasta lo inimaginable. Y si no visitabas a tus abuelos porque estaban lejos, ahora puedes verlos todos los días a través de la red. Esto es ver lo positivo en lo negativo, y eso es parte de la resiliencia.

Esta navidad no está lejos de celebrarse con las mismas personas de siempre, solo cambia la modalidad; quizá solo virtual por amor a nuestros abuelos, o quizá en pequeños grupos y de lejitos por amor a todos. Quizá no haya oportunidad de comprar el regalo que deseábamos dar, pero sabemos que el mejor regalo siempre será amar, y cuidar es parte de demostrar amor.

La mejor forma de medir si nos fue bien durante un año, es poder cuantificar cuánto nos obligó a cambiar y por lo tanto a crecer. Si el próximo 2021 seguimos actuando igual, no crecimos nada.

Esta navidad hay que detenerse un momento y reflexionar. Muchos tienen sillas vacías que nunca más volverán a ocupar. Y si la pandemia realmente nos humanizó, lejos de celebrar, seremos agradecidos por el privilegio de seguir vivos.

Puede que vivas una navidad diferente este año, pero si estás en sintonía con el universo, también podría ser el inicio de una vida mejor vivida.