Psicología Deportiva: Motivación y Constancia

Aún en la actualidad, muchas personas piensan que ir a psicología es necesario solo cuando se está “loco”; palabra bastante subjetiva. Existen varias ramas de la psicología, como lo son: la clínica, la educativa, la laboral o industrial, la forense, la neuropsicología, la psicología del marketing, de familia y pareja, y la psicología deportiva.

La psicología del deporte es la rama de la psicología que estudia los procesos psíquicos y la conducta del hombre durante la actividad deportiva. Esta ciencia aplicada busca conocer y optimizar las condiciones internas del deportista para lograr la expresión del potencial físico, técnico y táctico adquirido en el proceso de preparación. Sirve en los procesos de iniciación y base para motivar y dar a conocer el beneficio psicológico del deporte; y en deportistas avanzados para trabajar un entrenamiento mental para ir más a allá de las limitaciones físicas y competir.

Entonces, por el simple hecho de querer empezar en un deporte desde cero, podríamos asistir a psicología, sin necesidad de estar “locos”.

Estilo de Vida

Una persona que inicia la actividad física o algún deporte, deberá definir el tipo de persona que quiere ser y preguntarse qué haría esa persona. Por lo tanto, si desea ser una persona “fitness”, deberá cuestionarse cuánto descansa, cuánto entrena, cómo es el entrenamiento, qué come una persona “fitness”; y ser muy realista.

En el deporte como en otras areas, no todo es posible, o querer no siempre es poder. Yo siempre he querido correr una maratón en 4 horas; aún teniendo un entrenamiento de un profesional, siguiéndolo con exactitud, con un plan de alimentación, durmiendo adecuadamente, no podre lograrlo por un padecimiento genético, pero si puedo correr una maratón en más tiempo.

Siempre debemos cuestionarnos, cuál es nuestra realidad y prioridades. De cuánto tiempo se dispone para ejercitarse. Para alguien, será posible competir porque el resto de las áreas de la vida se lo permiten, para otra persona solo será posible ejercitarse para mantenerse saludable. Ambos implican siempre un gran reto y tendrán buenas consecuencias.

Motivación

Existen dos tipos de motivaciones: la intrínseca y la extrínseca. La más importante es la primera. La extrínseca es fluctuante y depende del exterior, por ejemplo una persona al inscribirse en una carrera de 10 kilómetros recibirá un paquete con una camiseta, productos de los patrocinadores y una medalla; es una motivación externa; puede que el paquete sea muy bonito o no. La motivación intrínseca va más allá, es lo que nos mueve a entrenar cada mañana aunque el clima no sea favorable, a cambiar hábitos alimenticios, a disfrutar y a terminar la carrera: podría ser lograr ese estilo de vida saludable que prevalecerá a lo largo del tiempo, ser el patrón a seguir de los hijos, retar al cuerpo ante una enfermedad… La que sea, es la motivación interna la que debemos alimentar.

Constancia

Los pequeños hábitos tienen la capacidad de crear un impacto cuando se repiten cientos o miles de veces. Si queremos resultados rápidos, volveremos a los malos hábitos. No se logra correr una maratón en unos días o meses; lleva una preparación previa de mucho tiempo, muchos entrenamientos y muchas carreras de 5, 10, 21 y 30 kilómetros.

Iniciar un plan de pérdida de peso, no se logra restringiendo todo de una sola vez. Bueno, si se logra una pérdida importante, pero quizá cause mucha frustración; porque por ejemplo, viene el día de la madre, y aunque no queramos, y aunque estemos en pandemia, veremos pasar pasteles, postres; la justificación para reunirse siempre será una buena comida para mamá. Un buen plan irá reduciendo los malos hábitos poco a poco y nos enseñará a ser más selectivos a la hora de comer incluyendo todos los grupos de comida.

Pon metas y crea procesos

La meta no garantiza que lo logres. Debes trabajar en el proceso para lograr la meta. Y este proceso debe ser agradable. Vemos con frecuencia la frase “no pain no gain” (sin dolor no hay ganancia). Y sí, para lograr un cambio, por ejemplo, si vamos al gimnasio debemos someter el músculo a un estrés, pero éste no tiene por qué ser desagradable, se debe disfrutar; esto garantizará que el proceso se vuelva parte del estilo de vida y por lo tanto lograr la meta será satisfactorio. “Es imposible sobresalir en algo que no se disfruta”(Jack Nicklaus, un mito del golf).